
En el texto de Morales se habla de la importancia que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha tenido para los países miembros y cuáles eran las perspectivas y los motivos por los que éstos decidieron llevarlo a cabo. En primer lugar se habla del interés compartido de Canadá y México por que el TLCAN fuera el primer paso de un proceso más complejo de integración, de tal forma que el desarrollo de los tres países fuera interdependiente pero integral para cada uno de ellos. No obstante se enfrentaron con la postura estadounidense que en ningún momento consideró un proceso de integración norteamericana y que no tiene ni el más remoto interés en el desarrollo de sus vecinos, al menos no mientras tengan la capacidad de seguir siendo sus principales mercados.
Pero más allá de las garantías que el mercado norteamericano representaba para Estados Unidos, el TLCAN le sirvió como un impulso político en la promoción de su “filosofía económica” a lo largo y ancho del mundo, liderando a través de su políticas neoliberales el proceso globalizador.
Otra consecuencia clara del TLCAN fue una marcada división del trabajo, en la que Canadá y México pasaron a ser suministradores de insumos para la industria y el mercado estadounidense. Pero esto no ha sido del todo benéfico para éstos dos países, pues su economía se ha articulado en torno a la de Estados Unidos, pero los beneficios económicos no han sido proporcionales y se ha abierto la brecha de desarrollo dentro de los mismo países, principalmente en México, donde el norte se encuentra en mejores condiciones económicas que el atrasado sur. Aunado a esto, se encuentra el deterioro ambiental que ocasiona la explotación de los “abundantes” recursos naturales mexicanos, sin hablar del deterioro del nivel de vida del mexicano, que considerado mano de obra barata, percibe una baja remuneración.
Sin duda alguna uno de los temas de mayor interés para México es la creación de un mercado laboral norteamericano, pero ante la negativa de Canadá y Estados Unidos, así como la creciente desigualdad entre éstos y México, la migración ilegal se ha incrementado al ser vista como una oportunidad para los mexicanos pobres que no tienen oportunidades en México. Las propuestas de México del TLCAN plus fueron completamente ignoradas cuando los estadounidenses tomaron como eje de sus políticas de Estado la seguridad nacional a raíz del 11 de septiembre.
El futuro del proceso de integración norteamericano tendría una oportunidad si se avanza a partir de los temas de interés para Estados Unidos, quien es el que tiene la última decisión. El tema de mayor interés para este país es el energético, pero ante la situación constitucional y “nacionalista” mexicana, parece complicado un nuevo arranque del proceso con la participación de México, al menos hasta que se modifique la situación existente en el sector energético.
Morales, I., Post-NAFTA North America. Reshaping the economic and political governance of a changing region, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2008
Pero más allá de las garantías que el mercado norteamericano representaba para Estados Unidos, el TLCAN le sirvió como un impulso político en la promoción de su “filosofía económica” a lo largo y ancho del mundo, liderando a través de su políticas neoliberales el proceso globalizador.
Otra consecuencia clara del TLCAN fue una marcada división del trabajo, en la que Canadá y México pasaron a ser suministradores de insumos para la industria y el mercado estadounidense. Pero esto no ha sido del todo benéfico para éstos dos países, pues su economía se ha articulado en torno a la de Estados Unidos, pero los beneficios económicos no han sido proporcionales y se ha abierto la brecha de desarrollo dentro de los mismo países, principalmente en México, donde el norte se encuentra en mejores condiciones económicas que el atrasado sur. Aunado a esto, se encuentra el deterioro ambiental que ocasiona la explotación de los “abundantes” recursos naturales mexicanos, sin hablar del deterioro del nivel de vida del mexicano, que considerado mano de obra barata, percibe una baja remuneración.
Sin duda alguna uno de los temas de mayor interés para México es la creación de un mercado laboral norteamericano, pero ante la negativa de Canadá y Estados Unidos, así como la creciente desigualdad entre éstos y México, la migración ilegal se ha incrementado al ser vista como una oportunidad para los mexicanos pobres que no tienen oportunidades en México. Las propuestas de México del TLCAN plus fueron completamente ignoradas cuando los estadounidenses tomaron como eje de sus políticas de Estado la seguridad nacional a raíz del 11 de septiembre.
El futuro del proceso de integración norteamericano tendría una oportunidad si se avanza a partir de los temas de interés para Estados Unidos, quien es el que tiene la última decisión. El tema de mayor interés para este país es el energético, pero ante la situación constitucional y “nacionalista” mexicana, parece complicado un nuevo arranque del proceso con la participación de México, al menos hasta que se modifique la situación existente en el sector energético.
Morales, I., Post-NAFTA North America. Reshaping the economic and political governance of a changing region, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2008
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