domingo, 2 de mayo de 2010

Reporte: Migración México-EEUU: intereses, simulaciones y realidades


La migración de mexicanos a Estados Unidos data desde el Siglo XIX, pero no fue sino hasta mediados del Siglo XX que México comenzó a tomar este fenómeno en consideración. En los últimos años la política de México al respecto es ha sido la defensa de los intereses de los migrantes en EEUU, reconociendo a la vez a la migración como una válvula de escape ante la presión de crear empleos y dar servicios públicos.

No obstante los intentos de Fox por lograr “la enchilada completa” que incluiría, además de una profundización de la relación económica, un acuerdo migratorio, los ataques del 11 de septiembre endurecieron la política migratoria estadounidense, pues además de fortalecer la vigilancia en la frontera, se aprobó en 2006 la construcción del muro.

De acuerdo con Schiavon, el muro no es más que un elemento de simulación para que los estadounidenses crean que su gobierno está haciendo algo para resolver la cuestión migratoria. Pero el muro no solucionará nada, ya que las rutas migratorias se moverán a zonas donde no exista el muro, elevando el riesgo para los migrantes, pero no reduciendo el flujo migratorio ni garantizando la seguridad de los ciudadanos estadounidenses. La única forma para poder controlar la migración, es a través de una reforma migratoria.

Otro elemento a tomar en consideración para promover la reforma migratoria es que los migrantes representan una ventaja económica para EEUU, ya que ocupan puestos de trabajo que ningún estadounidense quiere hacer, puesto que son trabajo para personas no especializadas. Aunado a esto, su contribución a la economía estadounidense es mayor que los gastos que para el Estado representan, aunque hay que reconocer que los beneficios económicos se quedan a nivel federal y no estatal.

Según Schiavon los receptores de remesas no son precisamente las familias más marginadas. Suelen tener ingresos aceptables, que se potencializan con la recepción de remesas. Asimismo se busca que el envío de remesas por parte de los migrantes tenga repercusiones en el desarrollo de las comunidades de mayor índice de expulsión de migrantes, por lo que se creó el programa 3x1, en el cual por cada peso que aporten los migrantes los 3 niveles de gobierno pondrán 1 más.

En conclusión, no solo la reforma migratoria en Estados Unidos es necesaria, también es indispensable que en México se deje de depender de la válvula de escape que representa la migración y se invierta en el desarrollo de comunidades marginadas. Para ello la participación de los mexicanos en el extranjero será indispensable, ya que los lazos que unen a éstos con sus familiares en México será razón suficiente para que apoyen proyectos de inversión viables.

Schiavon, J. (2008) Migración México – Estados Unidos: Intereses, simulaciones y realidades, Documento de trabajo SDEI 181, México: CIDE.

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