En su libro Leonardo Curzio habla acerca de la concepción que se tiene de la seguridad nacional en México. Durante todo el gobierno priísta se relacionó el concepto de seguridad nacional con la seguridad del régimen, y en particular del grupo en el poder, con la represión, guerra sucia, desaparecidos, entre otras cosas.
No obstante, el concepto de seguridad nacional es muy discutido, ya que en su acepción clásica se refiere a mantener la integridad territorial y salvaguardar la soberanía del Estado, mientras que en su acepción amplia incluye, además de lo anterior, temas como la desigualdad, la pobreza, los recursos naturales y energéticos, entre otros. Es por eso que para poder hacer operativo el concepto, Curzio sostiene que es indispensable priorizar objetivos y amenazas a la seguridad nacional, de forma que se le destinen los recursos necesarios para atenderlos.
Ahora bien, Curzio nos habla de tres planos de la seguridad: el nacional, el bilateral y el hemisférico. En el plano nacional, destaca el hecho de que México carece de rumbo en su política exterior, ya que se encuentra en el limbo de saber si debe mirar hacia Norteamérica o a Latinoamérica. Asimismo, tiene una falta de coordinación entre sus intereses económicos y comerciales con la política exterior basada en principios que no responden a la realidad mexicana.
En el plano bilateral, México está completamente inmerso en la estrategia de seguridad de Estados Unidos, colaborando con el perímetro de seguridad de este país. Si bien ha tenido discrepancias en el plano multilateral (la guerra de Irak en 2003), eso no afecta su disposición de colaborar en materia de seguridad con su vecino de norte.
En el plano hemisférico, no existe un consenso de lo que debe considerarse como amenazas a la seguridad hemisférica tras el final de la Guerra Fría, pues si bien el terrorismo es considerado como una amenaza, no se le da el papel protagónico ya que es una amenaza para Estados Unidos, no tanto para el resto de países latinoamericanos.
En cuanto a la relación de México con Estados Unidos, Curzio enfatiza el hecho de que el unilateralismo estadounidense ha frenado el proceso de integración en América del norte, ya que se ha centrado en temas de seguridad, pero a partir de la imposición de su punto de vista. No obstante, las diferencias entre las capacidades militares de Estados Unidos y México son abismales, por lo que al país norteño le interesa más que México se encuentre estable internamente. Aun así, no parece con agrado el hecho de que el ejército mexicano esté en las calles.
Finalmente, Curzio menciona que uno de los principales problemas en la relación bilateral es la cuestión del racismo, ya que se menosprecia a México. Este racismo queda plasmado sobre todo en los estudios de Samuel Huntington, quien habla del choque de civilizaciones, según el cual la civilización anglosajona americana es superior a las demás.
Curzio, L. (2007) La Seguridad Nacional en México y la relación con Estados Unidos. México: CISAN-UNAM, pp. 111–163.
No obstante, el concepto de seguridad nacional es muy discutido, ya que en su acepción clásica se refiere a mantener la integridad territorial y salvaguardar la soberanía del Estado, mientras que en su acepción amplia incluye, además de lo anterior, temas como la desigualdad, la pobreza, los recursos naturales y energéticos, entre otros. Es por eso que para poder hacer operativo el concepto, Curzio sostiene que es indispensable priorizar objetivos y amenazas a la seguridad nacional, de forma que se le destinen los recursos necesarios para atenderlos.
Ahora bien, Curzio nos habla de tres planos de la seguridad: el nacional, el bilateral y el hemisférico. En el plano nacional, destaca el hecho de que México carece de rumbo en su política exterior, ya que se encuentra en el limbo de saber si debe mirar hacia Norteamérica o a Latinoamérica. Asimismo, tiene una falta de coordinación entre sus intereses económicos y comerciales con la política exterior basada en principios que no responden a la realidad mexicana.
En el plano bilateral, México está completamente inmerso en la estrategia de seguridad de Estados Unidos, colaborando con el perímetro de seguridad de este país. Si bien ha tenido discrepancias en el plano multilateral (la guerra de Irak en 2003), eso no afecta su disposición de colaborar en materia de seguridad con su vecino de norte.
En el plano hemisférico, no existe un consenso de lo que debe considerarse como amenazas a la seguridad hemisférica tras el final de la Guerra Fría, pues si bien el terrorismo es considerado como una amenaza, no se le da el papel protagónico ya que es una amenaza para Estados Unidos, no tanto para el resto de países latinoamericanos.
En cuanto a la relación de México con Estados Unidos, Curzio enfatiza el hecho de que el unilateralismo estadounidense ha frenado el proceso de integración en América del norte, ya que se ha centrado en temas de seguridad, pero a partir de la imposición de su punto de vista. No obstante, las diferencias entre las capacidades militares de Estados Unidos y México son abismales, por lo que al país norteño le interesa más que México se encuentre estable internamente. Aun así, no parece con agrado el hecho de que el ejército mexicano esté en las calles.
Finalmente, Curzio menciona que uno de los principales problemas en la relación bilateral es la cuestión del racismo, ya que se menosprecia a México. Este racismo queda plasmado sobre todo en los estudios de Samuel Huntington, quien habla del choque de civilizaciones, según el cual la civilización anglosajona americana es superior a las demás.
Curzio, L. (2007) La Seguridad Nacional en México y la relación con Estados Unidos. México: CISAN-UNAM, pp. 111–163.
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