domingo, 4 de abril de 2010

Reporte: La relación con Estados Unidos: prueba de ácido de la política exterior mexicana


Desde los inicios del modelo neoliberal en México, los políticos, empezando por Carlos Salinas de Gortari, se han planteado como objeto del interés nacional la integración económica de México con los Estados Unidos. No obstante los gobiernos mexicanos han creído ciegamente que para el vecino del norte México tiene la misma importancia que representa él para éste. Nada más alejado de la realidad, pues si bien México es el tercer socio comercial de Estados Unidos, y por ello un socio estratégico, a éste país no le interesa negociar con México temas que puedan comprometer su seguridad nacional, tales como la reforma migratoria e infraestructura fronteriza.

Aunado a lo anterior, los gobiernos mexicanos no han elaborado una política exterior bien estructurada que les permita tener una posición negociadora frente al vecino del norte. Heredia sostiene que en el marco de la postura estadounidense de “si no eres mi amigo eres mi enemigo”, México puede quedar acorralado frente a las imposiciones estadounidenses al no tener claros sus objetivos a lograr y sus estrategias para conseguirlos.

El autor maneja algunos temas de la agenda bilateral en los cuales México debe poner suma atención. El primero de ellos es el económico, destacando el hecho de que el Tratado de Libre Comercio, si bien ha incrementado las cifras macroeconómicas, también ha abierto la brecha de desigualdad entre México y Norteamérica, ya que las cifras microeconómicas demuestran que la sociedad mexicana no ha mejorado su nivel de vida y poder adquisitivo. Si México busca recuperar su competitividad, debe comenzar por resolver la desigualdad que existe entre el norte y el sur del país.

Un segundo tema es el migratorio. Heredia maneja el cambio en el comportamiento de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, los cuales se vuelven respetuosos de la ley por temor a ser deportados. Pero el tema migratorio no termina ahí, ya que es responsabilidad de México el crear las oportunidades para que los mexicanos dejen de emigrar, ya que en un futuro este fenómeno podría ser una amenaza a la seguridad nacional ya que México se volvería un país de viejos y no tendría fuerza productiva. Relacionándolo con el tema cultural, propone que México aproveche a estos mexicanos para fortalecer las relaciones bilaterales y, como punto trascendental, para acercar a los dos pueblos, que se conozcan y con ello evitar las muestras de racismo y odio que ambas sociedades tienen como consecuencia de la ignorancia. Esto en verdad podría ser un paso hacia la integración, ya que un proceso de esa magnitud no se puede llevar a cabo cuando no hay un consenso social.

Finalmente, un tema que sí es de sumo interés para Estados Unidos es la seguridad. Este país busca establecer un perímetro de seguridad en Norteamérica que incluya a México. Por su parte, éste debe evaluar que si bien la cooperación militar es un paso fundamental para que un proceso de integración más profundo sea posible, no por ello puede permitir que Estados Unidos dicte las órdenes y deba someterse a cumplirlas. Para ello México requiere nuevamente de una política exterior, y de una política de Estado, que le permita tomar decisiones y sostenerlas con firmeza.

Heredia, C. (2006) “La relación con Estados Unidos: la prueba de ácido de la política exterior mexicana”, en J.E. Navarrete (coord.), La reconstrucción de la política exterior de México: principios, ámbitos, acciones. México: CEIICH-UNAM, 2006, pp. 175 – 246.

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